Una visita puede comenzar con una obra, una pregunta o una sensación. Algunas formas de recorrerla con atención y curiosidad.
Compartir una pintura exige algo más que emitir un juicio. Escuchar, describir y preguntar pueden abrir una conversación útil.
Una experiencia intensiva puede aprovecharse mejor cuando sabemos qué queremos observar, poner a prueba o llevar de vuelta a nuestra práctica.
Bocetos, notas y pruebas sin obligación de convertirse en obra. Un espacio para conservar lo que todavía no sabemos nombrar.
